Una mañana otoñal

Callistemon leavis, Árbol del cepillo




Una mañana otoñal

Una bonita mañana de otoño
sentado contemplaba mi jardín.
Espléndida floración lucían
Piracanta, Durillo y Madroño.
Compañera del momento
una buena taza de café,
entre trazos y más trazos
que intentaba retener
sin lápiz ni papel
en las nubes dibujé
el momento quedó roto
por Mirlo y Petirrojo
entre hojarasca salto y salto
¡ni trino, ni canto!
Llegó el momento de comer algo.
Retomé el instante en que dejé
de trazos y más trazos
que en mi nube dibujé
buscando y rebuscando
perdido quedé
al no encontrar en la nube
aquello que dibujé.

                                                                                                  Juan Tarrero Sarabia


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