miércoles, 14 de octubre de 2020

Unos versos a esas maravillosas tierras de Andalucía.

Estar enamorado de Andalucía es más bien poco. Como español,  alicantino y valenciano amante de mi tierra, siento especial devoción y admiración por Andalucía, es una tierra que engancha y enamora. Es tanto, lo escrito sobre esas maravillosas tierras, por poetas, cantantes, escritores, historiadores... nacionales e internacionales, que, difícilmente se puede agregar algo más. Su gran historia y su enorme patrimonio histórico-cultural, es grande y sublime.
A ella, dedico estos pequeños versos que no siguen ningún orden en importancia de sus provincias, sino expresados, de forma aleatoria.  



Foto de la red.


Imagen tomada de la red.


¡A ver mi niño! 
Cómo describirías 
tu comunidad autónoma.
¡Ahí es ná!,
señora profesora,
seré cauto y presto,
pues ocho históricas
capitales de provincia
tiene mi comunidad.
 
Es la más grande
de España en extensión
ahora, segunda
por anexión
de Castilla y León.
Sevilla, 
su capital 
y del toreo su Catedral.
Granada, 
por las mejillas 
del rey moro
resbalaron lágrimas de oro. (1)
Córdoba, 
¡ahí es ná!
no se queda atrás,
 reina y sultana 
de todas las miradas.
Málaga,
la más grande costera
su teatro romano,
su Alcazaba y Gibralfaro.
Jaén,
la mayor de Europa 
en castillos y fortalezas.
Cádiz, 
hasta un ciego 
puede ver su luz,
y en sus tierras
 parió la Pepa. (2)
Huelva,
De Colón al Rocío
y Jabugo tu destino.
Almería,
entre otras
su Alpujarra,
su desierto (3)
y su Cabo de Gata. 

Juan Tarrero Sarabia


(1) El 02 de enero de 1492 cuando Boabdil el rey moro,
entregó las llaves de la Alhambra-Granada-España,
de camino a su destierro, volvió la cabeza para ver su
ciudad por última vez y lloró, a lo que su madre la 
sultana le dijo "llora como una mujer lo que no supiste
defender como un hombre".

(2) La Pepa, primera constitución aprobada en Cádiz-España
el 19 de marzo de 1812 festividad de San José, conocida
por eso como "La Pepa".

(3) En el desierto de Tabernas-Almería-España, 
considerado el único en Europa con sus 280 km.,
se han rodado infinidad de películas del tema 
"oeste americano". 



Dijo el cabrero cantaor:
                                                              "Dale alas y volará, al pueblo de Andalucía, dale alas y volará, que es un ave doloría, que busca la libertad que le han negao toda la vida"


miércoles, 7 de octubre de 2020

Algo de toros (conversaciones)

Corrían los años mil novecientos cincuenta y tantos, y, como todos los días de verano, en aquel barrio de Benalúa-Alicante (España), sus gentes, acostumbraban a sacar las sillas y mecedoras al fresco por las noches calurosas y, sentarse junto a las puertas de sus viviendas. Eran viviendas todas, de planta baja y un solo piso, así, que había facilidad para sacar esas sillas y mecedoras. Se formaban tertulias y, se hablaba mucho, algunos, llegaban a pasar incluso la noche o parte de ella durmiendo en alguna mecedora al  fresco.  
Como la gran mayoría de días, allí, estaba aquel señor sentado con su familia y, pronto se hacía un pequeño corro a su alrededor de críos sentados en el suelo, para pedirle contara algún que otro cuento, o nos hablara sobre algún tema. Muchas veces, éramos nosotros los que le aconsejamos sobre lo que queríamos oír y que nos contara, aunque ya lo hubiese contado anteriormente. 
Algunas veces, nos hablaba sobre los toros, era una época en que existía mucha afición e incluso en la ciudad existía más de un torero y había bastante pique entre las aficiones de uno u otro bando. Recuerdo, que los dos toreros de Alicante y de aquella época uno, era Vicente Blau "El Tino" y el otro Francisco Antón "Pacorro" tenían, sus peñas de seguidores, e incluso hoy día, aun existe alguna peña donde les rinden homenaje.   
Ese caballero, era un gran aficionado, era verdadera pasión la que sentía y, es más, incluso soñó con ser torero algún día. Tenía un gran amigo, el cual, tenía una buena finca donde tenían caballos, algo de ganado y alguna que otra vez soltaban alguna que otra vaquilla para torearla. 
La verdad sea dicha, tenía lo que en el argot taurino llaman, porte de torero. (Tenía mucha clase, estilo y elegancia toreando de salón). Era más bien delgado, buena estatura, más bien alto para la época y andares, quizás, algo chulescos, de paso largo y recto como si se hubiese tragado un palo. El pelo, en su parte trasera lo llevaba peinado y recogido con los típicos rizos a falta de colocar la típica "Castañeta". 

Pero, por aquel entonces, y después de haber pasado por una catastrófica guerra entre hermanos, como fue la guerra civil de España y dándole por desaparecido, pues como tantos otros finalizada la guerra, habían pasado a Francia, para posteriormente regresar a España a vivir una postguerra. 

Tuvo la ocasión más tarde de su vuelta a España, poder colocarse a trabajar en las oficinas de RENFE, (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles), pues su padre, era maquinista de RENFE. Más tarde, ese caballero, ya tenía un buen cargo en las oficinas de RENFE de Alicante, así, que lo tenía complicado, como para lanzarse nunca mejor dicho al ruedo, sin saber exactamente que porvenir podría depararle, era muy difícil y complicado que ocurriera, porque también más tarde se casó y contaba con dos hijos pequeños de familia. 
Siempre, he oído decir, para hacer algo en la vida y triunfar, si tienes mucho dinero y posición, puedes hacer lo quieras, si no tienes nada, te lanzas desesperadamente a cualquier cosa y puede que triunfes, pero si te encuentras entre los dos grupos o sea ni mucho ni poco, simplemente una holgada situación, las decisiones cuestan más de tomar.   

Ese, era mi gran querido, admirado y adorable padre, que en gloria esté.   

 (Hoy día, el hijo de su gran amigo y el que escribe estas líneas, que somos de la misma edad, continuamos teniendo esa gran amistad, con la que nuestros padres contaron).

Algunos de Vds., puede que digan y con razón de que va esto. Pues todo esto viene, porque tengo unos apuntes sobre los toros, redactados y mecanografiados por mi padre, que no llegó a terminar. Sé, que el tema de toros hoy día, es hasta casi mejor no hablar de ello, pero, me dije a mi mismo, si algún día puedo, de alguna forma u otra publicarlos lo haré, y qué mejor forma de hacerlo mediante mi blog, compartiendo esos apuntes de mi padre a los que tanto cariño les tengo, rindiéndole desde este espacio mi pequeño homenaje. (Es todo un gran honor para mi padre, el poder compartir esos apuntes tuyos). Quizás, puedan ser interesantes para algún que otro aficionado a los toros, no lo sé, lo desconozco.  

No sabes, lo que hubiese dado por poder llevarte a todas las corridas del torero que tu echabas de menos, el gran maestro José Tomás, (nació para ello) ese, si los tiene bien puestos padre, los pelos como escarpias cuando "carga suerte" mirando al tendido y sin mover un solo musculo pasando la locomotora. 
(Me hubiese encantado poder oír tus explicaciones de cada lance). 

No sé, si por suerte o tal vez no, no llegué a sacar esa afición tan acérrima de mi padre, aunque, he de reconocer que me gustan, pero no me siento un tremendo forofo. Muy a menudo él, me solía llevar a ver algunas corridas siendo un chaval y me explicaba cada lance. Hoy día padre, en lo que respecta a los toros ya no es aquella época que juntos vivimos. 

 

Mi querido padre dibujado por una amiga pintora.

 

En la finca de su buen amigo. 




Transcribo tal cual figuran los textos recogidos y mecanografiados en cuartillas. 

MÁXIMAS Y MÍNIMAS TAURINAS

A UD. LE INTERESA SABER QUE...

Con el único propósito, de que la Fiesta Nacional recobre toda su pujanza que le caracteriza de otras épocas, tan llenas de bravura y destreza, han sido creadas estas cuartillas modestamente en cuanto a prosa se refiere, pero impregnadas de cierto realismo que a todo trance conviene corregir y enmendar, para bien de nuestra Fiesta de Toros. 

1.- Que el torero, es un muchacho de tez pálida y rostro agrio, el que fuera de la plaza promete hacer muchas cosas, menos dentro de ella, donde más bien acostumbra a hacer lo que le viene en gana.

2.- Que en tiempos, como el torero se sabia la asignatura por el mucho rodar por pueblos y capeas, se le veía siempre en camino ascendente, ¡no ahora! que también se le ve - escalonando el tendido.

3.- Que esos minutos que median entre la estocada y el rodar el toro en la arena, es el tiempo macabro alrededor del cual bailan tres esforzados, dispuestos a sacar - más pringue al torero.

4.- Que en tiempos, era frecuente ver al torero volcarse materialmente sobre el hoyo de las agujas, ¡no ahora!, que también se vuelca, - sobre los buenos duros que la mojiganga la origina.

5.- Que en tiempos, si un torero figuraba mucho en los carteles, es porque era bueno, y si figuraba poco, es porque era malo, ¡no ahora! que los buenos figuran poco y mucho más los malos.

6.- Que un toro afeitado, es equivalente a un leopardo con sus uñas rasuradas y sin dientes en sus fauces. 

7.- Que siempre y en todas épocas, se vio al torero con la mirada fija en el regalito que le había tocado en suerte, a su salida del chiquero, ¡no ahora!, que la mirada fija la tiene en el apoderado, para a ligero guiño de este, apercibirse de las buenas o malas virtudes de su enemigo. 

8.- Que el torero, debiera percibir sus emolumentos a la terminación de la corrida, ya que resulta contraproducente, que después de una actuación calamitosa, encima, le endilguen un buen fajo de billetes. 

9.- Que al aficionado, no le interesa conocer esa bonita gama de nombres que se utiliza para definir el pelaje de los toros, sino más bien, poder otear con relativa frecuencia al torero, y poderlo encontrar, cosa difícil, en su propia salsa. 

10.- Que si más de cuatro supieran la escasez de peligro que encierra el uso de la manoletina, la arrucina etc, no aplaudirían con tanto frenesí, y más bien encresparían al torero, al encontrarlo siempre dispuesto a llevarse los buenos duros que contiene la bolsa.  

11.- Que los emolumentos que percibe el torero, deberían encontrarse en razón directa con el peligro, es decir, a más todo, más dinero; a menos toro, menos dinero.  

12.- Que en todas las épocas se dijo, que para ser torero había que nacerlo, ¡no ahora!, que se dice, para ser gente en el toreo hay que nacerlo, no para ser torero. 

13.- Que si por la puerta de los chiqueros, asomara el toro con sentido y aquel otro sabiendo jugar la cabeza, no formaría el torero batallones y hasta regimientos completos, sino más bien, se reintegrarían cada uno a su sitio de procedencia, adoptando el sistema de trabajo que más conviniera a cada uno, ¿y con lo que quedarían?, ¡los verdaderos toreros!

14.- Que si al jamelgo le quedara un hálito de vida más del que le queda, cuando es llevado a la plaza, no seria tan ominosamente vapuleado por monosabios y varilargueros, pudiendo entonces tener cabido aquello de, - ha ido por lana y ha salido trasquilado.  

15.- Que la muleta en manos del torero de otras épocas, fue un arma de dos filos capaz de sesgar un cabello en el aire, ¡no en el del momento!, que se asemeja a esos blasones heráldicos que penden de las paredes de ciertas salas señoriales, que enmohecidos por el transcurso de los años, se encuentran impotentes para realizar aquellas funciones para que fueron creados.  

16.- Que el traje de torear según las épocas, debiera reformarse, y buen provecho haría en la presente, la colocación en los mismos de algunas contrapesas de vivos colores, en lugar de tanta lentejuela y bordado diferente. 

17.- Que el torero debiera de hacer un buen consumo de tabaco en la plaza, ya que este contribuye a despejar los sentidos de aquel que lo quema, y a mitigar imaginaciones quiméricas en aquellos, que opinan, que los mengues toman cartas en el asunto.

18.- Que el traje de los alguacilillos está en desuso con la fiesta, ya que esta siempre fue luz, colorido y belleza, y no mugre, tristeza y apariencias de pájaros de mal agüero. 

19.- Que el arrojar la llave desde la presidencia para abrir el portón de los chiqueros, representa un peligro, ya que en ocasiones, lo que pudiera resultar abierta, es la cabeza de algún agente de la autoridad, o de alguna de esas damiselas, a quienes gusta de cerca contemplar el espectáculo. 

20.- Que en la Fiesta de Toros, las cosas debieran ir parejas por igual, y así al torero le correspondió realizar la faena amenizada por la música, no menos justo seria, que al toro de bandera, se le correspondiera con un pasodoble torero en el centro de la periferia. 

21.- Que la palabra sobresaliente, no debiera de figurar para nada en los carteles, porque todas las cosas que sobresalen, forzosamente han de ser vistas, ¡no en este caso!, que aun sobresaliendo, no se le divisa por ningún lado.

22.- Que en tiempos se decía, tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando; y ahora se dice, tanto monta, monta tanto, el torero fulano, como el torero mengano. 

23.- Que en tiempos, cuando el torero brindaba la muerte de un toro, sabia sin lugar a equivocarse, la faena que de ello se podía derivar, ¡no ahora!, que lo hace antojadizamente y al fin exclusivo del beneficio que aquello le puede reportar. 

24.- Que el peto según mi modo de ver, es la almohadilla pretexto - que a modo de paratopes trabaja, no para preservar el saco intestinal del trabajado y noble animal, sino para proteger las escasas habilidades caballistas de aquellos que los montan.

25.- Que los relojes existentes en las plazas de toros, no debieran encontrarse a la vista del público, ya que estos contribuyen a sacar de quicio al torero, cuando este en completa desavenencia con el estoque y el verduguillo, sonó en los ámbitos el chirrido de la gaita y el redoble tamborilero. 

26,- Que la espontaneidad se debiera de castigar más gravemente, ya que ningún delito cometieron los cirujanos para pasarse la noche en vela a merced de un inconsciente, sin necesidad de - agachar la bisagra.

27,- Que como todo en la vida tiene su progreso, día a de llegar en que el torero ejecute la faena amarrado a una estaca en los medios de la plaza, ¡si esto llegara! ¿Cómo sería el toro?

28.- Que no se puede culpar a la gente que no entienda de toros, pues si la infinita variedad de libros escritos a este respecto, lo fueran a precios más módicos, justo seria reconocer, ¡entenderían hasta los gatos!

29,- Que existe disconformidad de que al jamelgo se le tape un ojo, ya que el contrario tiene que ver a las vistas claras cuando su enemigo ataca, por lo que seria más provechoso se le tapase al piquero, para que no pudiera distraerse con aquellas mojigangas que algunos maliciosos hacen en los tendidos.       

30.- Que si los relojes de las plazas de toros, contribuyen a sacar de quicio al torero, no menos cooperan a exasperar al aficionado, que con dos horas de antelación acudió para localizar un buen aposento, y más tarde a irritarle, cuando el torero haciendo uso de las malas artes convierte al toro bravucón en otro manso y reservón. 

31.- Que hoy el peligro ante el toro se encuentra tan rebajado, tan rebajado, que bien pudiera compararse con aquel que lleva consigo, quien el primer día de subir en vespa, lo hace con sus propios medios. 

32.- Que si al toro de bandera se le correspondió con un pasodoble torero en el centro de la periferia, no menos justo también sería, que al toro manso se le diera dos vueltas al platillo entre la bronca del respetable.

33.- Que en tiempos, era frecuente ver al torero a la terminación de la lidia de un toro, enjuagarse el sudor con la toalla, demostración de la dureza de la jornada, ¡no ahora! que también se le ve, enjuagándose con algún rico Coca-Cola, o fumando plácidamente cigarrillos rubios. 

34.- Que si fuéramos más conscientes de la labor que en su día realizó el jamelgo, desestimaríamos el trabajo del varilarguero, a menos que este lo ejecutara sentado en el portón de la puerta, de la contrapuerta del patio de caballos, o en la tronera del burladero. 

35.- Que en tiempos, cabía justificación que el toro saliera derrengado, por los muchos días que en  ruta marchaba encajonado, ¡no ahora!, que siendo en transporte de puerta a puerta y por el camino más corto, lo son de sus cuatro remos. 

36.- Que en tiempos, el torero decía de corazón a sus peones que se retirasen, ya que su amor y vergüenza profesional, así lo exigía, ¡no ahora!, que les dice, al que se vaya no le pago.

37.- Que en tiempos, era frecuente divisar al varilarguero estacionar su Rocinante en posición que denotaba mirar el centro de la periferia,  y era en esta situación como aguantaba la tarascada del bóvido, ¡no ahora!, que también lo estaciona, pegado a tablas y mirando al presidente.  


Juan Tarrero Aracil
Juan Tarrero Sarabia


 

    

jueves, 1 de octubre de 2020

Ese raro mes de septiembre.

De todos es sabido y conocido los efectos del cambio climático, un tema tan candente y tan de actualidad. Casi con total seguridad, es el ser humano el causante de ese deterioro que sufre nuestro planeta y más pronto que tarde, se tendrán que adoptar medidas para revertir y frenar en lo posible, lo que podría llegar a ser un verdadero desastre ecológico a todos los niveles (esperemos no llegar tarde) Uno, de los tantos efectos que se pueden apreciar, es la variación de temperaturas que sufren las distintas estaciones del año y, sobre todo, en algunos determinados meses. Quizás, dentro de unos años, habrá que replantear de nuevo las cuatro estaciones del año y que meses ocuparán. Existen fluctuaciones de temperaturas considerables en determinados meses del año, que no se corresponden con lo que habitualmente conocíamos y nos suele dejar bastante perplejos. 

A continuación, os dejo con un pequeño poema que hace referencia precisamente al mes de septiembre. 
Un abrazo y os deseo un buen otoño.


Foto de la red.


De puntillas pasó septiembre,
con sus luces y sus sombras
sus encantos y añoranzas.
Ya los árboles en sus copas,
con espátulas florales
y sus limbos de colores
 se cuentan por millares.
¿Fue septiembre mal de amores,
mascarillas y temores?
Ahí lo dejo,
juzguen ustedes.
De puntillas pasó septiembre,
entre verano y otoño,
tal vez, 
se encuentre en declive
no encontrando su hueco
entre agosto y octubre.


Juan Tarrero Sarabia